Nuestro pan de Primovel tiene en su interior una espiral de crema de algarroba. Viene a ser como la vieja merienda de pan y chocolate, pero en versión eco-sana.
Es uno de los favoritos y no solo para los pequeños, también para los mayores, con sus aromas de naranja, almendra, sésamo y algarroba.
¿Será porque tod*s llevamos la misma marca de la espiral aunque no nos la podamos ver?
Quizás es un recordatorio de que las cosas deben de estar en movimiento para que estén vivas, formando espirales como los remolinos que se forman en las corrientes de agua.
Las cosas... y también nuestro pensamiento, para que no se estanquen, para que sigan renovándose, en círculos abiertos y dinámicos...
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