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miércoles, 8 de julio de 2015

COMPAÑEROS


La palabra compañero significa persona con la que se comparte, pero originalmente su significado era "compartir pan": con pan. ¿Qué hay que más nos una con alguien que compartir? Compartir el pan era compartir el preciado sustento, compartir lo más importante, que equivale a compartirlo todo.

Hay compañer*s de fatigas, compañer*s de viaje, compañer*s de estudios o de trabajo, compañer*s de piso, compañer*s de cordada, compañer*s de aventuras, compañer*s de baile, compañer*s de vida...

En La Yelda somos buenos compañer*s porque compartimos la labor del amasado y compartimos el pan que comemos pero también compartimos risas, compartimos errores, compartimos inquietudes, compartimos el gusto por la música y la danza...


Esto último nos lleva a coger la furgo y ponernos en carretera como otros años hasta el departamento de Indre, en el centro de Francia, para disfrutar durante cuatro días de un festival emblemático para nosotr*s en La Châtre (antes, en Saint Chertier).

Nos llevaremos un pan de granas y una torta de muesli para el camino, pero probaremos otros panes, masticaremos otras texturas de masas, nos embriagaremos con otros aromas...


Ya os contaremos.

À bientôt!

domingo, 28 de junio de 2015

A falta de pan, buenas son tortas

  
   Parece que este refrán habla de saber conformarse. Por lo visto se tenía en más aprecio al pan por tener buena y esponjosa miga para mojar, y sin embargo a la torta se la consideraba un acompañamiento más tosco. Pero bienvenidas sean si no hay de lo anterior, ¿no?

   Nosotr*s, a veces, nos quedamos sin espacio en el horno para un pan o dos más, y en ese caso hacemos tortas planas que nos caben perfectamente en la bandeja inferior. La verdad es que a veces en casa acogen la variante con alegría. 

   Resulta que en la vida es habitual que a casi tod*s nos cueste realizar cambios pero a la vez éstos son necesarios para renovarse y adaptarse, y aportan su chispa de placer. 

domingo, 21 de junio de 2015

¡Feliz Verano 2015!


Tiempo acrecentador.

Promesas cumplidas.
Cosechas evidentes.
La sequía resulta, por tanto,
un rasgo muy superficial y 
hasta engañoso del verano,
porque los ríos de la vida

andan más caudalosos
que en ningún otro momento del año.
Las camadas y nidadas,
las descendencias de los anfibios
y reptiles cunden y se expanden
como si el calor fuera su tierra prometida.
El verano es de las infancias,
incluida la nuestra,

que siempre tiene sus mejores instantes
ligados a los meses cálidos
y felizmente improductivos.





"El Calendario de la Naturaleza"
Joaquín Araújo

lunes, 15 de junio de 2015

Érase una tierra del pan



   Érase una vez, hace mucho tiempo, tanto que ni los más ancianos lo recuerdan, una tierra donde sus gentes tenían como máximos principios la justicia y solidaridad con todos los seres. 

   No era una tierra especialmente rica, su riqueza más bien consistía en estos valores de sus habitantes, que con su trabajo la hacían fructificar y, sobre todo, que repartían los bienes con escrupuloso respeto. Los conflictos graves se resolvían en asamblea de todo el pueblo y a nadie se le negaba la posibilidad de levantar un techo donde habitar, ni el pan de cada día para comer.

   Tal fue su fama que se la empezó a llamar La Tierra del Pan. Pan como símbolo de lo básico y necesario para vivir. 

   Ha habido otras tierras con nombres prósperos, que han hecho que la gente abandone con dolor sus lugares de origen para lanzarse a la aventura y apostar por una vida mejor, aun a riesgo de sus vidas y de poder encontrarse con una falacia. La tierra que mana leche y miel, el nuevo mundo, la tierra del oro...

   Pero esto es solo un cuento y cualquier parecido con la realidad, ya sabéis que es pura coincidencia.

   Hemos sabido que en tierras de Zamora, hay una comarca que lleva ese curioso nombre: Tierra del Pan. ¿Será el resquicio de la historia que hemos contado?

domingo, 7 de junio de 2015

El pan es curvo



   Hace unos días falleció el poeta Jesús Lizano. Desde aquí le recordamos con uno de sus poemas, que nos resulta especialmente delicioso.

LAS PERSONAS CURVAS 
Mi madre decía: a mí me gustan 
las personas rectas... 
A mí me gustan las personas curvas, 
las ideas curvas, 
los caminos curvos, 
porque el mundo es curvo 
y la tierra es curva 
y el movimiento es curvo; 
y me gustan las curvas 
y los pechos curvos 
y los culos curvos, 
los sentimientos curvos; 
la ebriedad: es curva; 
las palabras curvas: 
el amor es curvo; 
¡el vientre es curvo!; 
lo diverso es curvo. 
A mí me gustan los mundos curvos; 
el mar es curvo, 
la risa es curva, 
la alegría es curva, 
el dolor es curvo; 
las uvas: curvas; 
las naranjas: curvas; 
los labios: curvos; 
y los sueños; curvos; 
los paraísos, curvos 
(no hay otros paraísos); 
a mí me gusta la anarquía curva. 
El día es curvo 
y la noche es curva; 
¡la aventura es curva! 
Y no me gustan las personas rectas, 
el mundo recto, 
las ideas rectas; 
a mí me gustan las manos curvas, 
los poemas curvos, 
las horas curvas: 
¡contemplar es curvo!; 
(en las que puedes contemplar las curvas 
y conocer la tierra); 
los instrumentos curvos, 
no los cuchillos, no las leyes: 
no me gustan las leyes porque son rectas, 
no me gustan las cosas rectas; 
los suspiros: curvos; los besos: curvos; 
las caricias: curvas. 
Y la paciencia es curva. 
El pan es curvo 
y la metralla recta. 
No me gustan las cosas rectas 
ni la línea recta: 
se pierden 
todas las líneas rectas; 
no me gusta la muerte porque es recta, 
es la cosa más recta, lo escondido 
detrás de las cosas rectas; 
ni los maestros rectos 
ni las maestras rectas: 
a mí me gustan los maestros curvos, 
las maestras curvas. 
No los dioses rectos: 
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos! 
El baño es curvo, 
la verdad es curva, 
yo no resisto las verdades rectas. 
Vivir es curvo, 
la poesía es curva, 
el corazón es curvo. 
A mí me gustan las personas curvas 
y huyo, es la peste, de las personas rectas. 

martes, 2 de junio de 2015

Nuestra versión del clásico con tortilla

El clásico tentempié de tortilla sobre una base de pan de escanda (espelta), cubierto con salsa pesto de albahaca, piñones, queso y aceite de oliva. Para darle un toque picante, un toque de pasta de wasabi.

lunes, 25 de mayo de 2015

¿Por qué panes de estación?

   


   Como ya sabéis, además de los panes que amasamos de manera fija (trigo, escanda, centeno, granas, sin sal, calocas, bizcochos de algarroba y torta de muesli), cada estación del año hacemos una variedad inspirada en esa estación.

   El pan de primovel es el que más entusiastas tiene y muchos amigos nos preguntan/solicitan que por qué no lo hacemos todo el año. Lo mismo nos preguntan otros en otras estaciones, cuestión que vamos a explicar.

   En La Yelda consideramos que el pan es el símbolo del alimento básico de nuestra área geográfica, el símbolo del alimento en sí, lo esencial, lo que no debería faltar a nadie. Símbolo también de la sencillez y de la bondad.

   En las últimas décadas el pan se ha desprovisto de este significado: se produce mecánicamente, con elementos de poca calidad vital, se consume de forma inconsciente, sin darle valor, toneladas del mismo acaban en la basura o como desperdicio. Por eso a nosotr*s nos gusta amasarlo a mano y semanalmente, para darle el sentido que tenía. 

   También nos gusta celebrar las estaciones como símbolo del los cambios en la vida, de la adaptación, del valor de las cosas. Ahora en nuestros mercados podemos encontrar ciruelas en invierno y naranjas en verano... y lo que en principio es un privilegio, al final deja de tener valor especial. Cuando solo contamos con un alimento en una determinada época del año, se disfruta más y con expectación, no sólo al comerlo.

   En pocas semanas dejaremos de elaborar el primovel para dar paso a los panes de branu, que a su vez dejarán su lugar al tardíu en septiembre, preparando la llegada del pan de iviernu, que volverá a enlazar con el primovel. Imitamos los ciclos de la vida, los cuentos infantiles sin fin... nos preparamos para aceptar mejor los cambios.

   Cambia lo superficial, cambia también lo profundo...